Ya estamos en plena Semana Santa y a veces me da la impresión que no toda la gente se da cuenta... hoy por ejemplo es Viernes Santo, un día de reflexión, de mirar nuestro corazón y ver todo lo que Dios nos ha regalado y de qué manera nosotros le correspondemos a todo ese amor totalmente incondicional y sin embargo la gente está más preocupada de poder salir temprano a comprar los mejores mariscos, o de aprovechar el fin de semana largo para tener las mini vacaciones ansiadas, o simplemente no están ni ahí y pasa a ser un día común y corriente... que ganas de que toda la gente pudieran hacer un alto en sus vidas, mirar al cielo y darle gracias a Dios por su gran amor, por amarnos tanto al punto de entregarnos a su hijo para que nos salvara, para que se volviera a reestablecer esta unión con Dios rota por el pecado de Adán... yo sé que eso es algo casi imposible de hacer, los seres humanos cada vez más olvidamos de nuestro origen y lo que es peor nos olvidamos de Dios, para qué creer en alguien si ni siquiera lo vemos? hay muchas cosas que no vemos pero creemos que existen porque las sentimos: el aire, el amor, el frío, el miedo, etc... a Dios no necesitamos verlo, si no que simplemente, abandonarnos en sus brazos, sentir su gran amor y dejarnos llevar por Él...Ojalá que esta pequeña reflexión nos ayude a ver el verdadero sentido que tiene esta celebración, y podamos vivenciar un cambio que realmente nos renueve el espíritu y todo nuestro ser.
